Extraído del original por Ben Nagler, Robotic Workspace Tecnology
Para permanecer en el negocio y permitir que crezca, cada fabricante tiene que ser competitivo con respecto a la calidad del producto y al coste. Los clientes no sólo requieren de alta calidad en la manufactura, sino que más aun, exigen alta calidad uniforme. La única manera de lograr esa consistencia en la calidad es a través de la automatización.
La automatización con robots es considerada la automatización más flexible del mercado, dejando de lado a la automatización rígida de los últimos años. La automatización rígida tiene sentido cuando el propósito es producir un producto por muchos años. Pero, con la posible excepción de las pinzas para colgar la ropa, probablemente se han ido para siempre los días de fabricar el mismo producto por un período extendido de tiempo. Hoy, el ciclo de vida de un producto es muy corto; un año puede representar un tiempo muy largo. Hay incluso modificaciones menores dentro de ese mismo año, y esas modificaciones deben ocurrir rápidamente para mantenernos competitivos en el mercado. De acuerdo con ésto, los fabricantes requieren maquinaria que pueda reprogramarse para satisfacer las demandas de sus clientes, rápida y fácilmente. La automatización con robots también les permite producir más de un artículo en una sola línea de la producción.
Las Metas Estratégicas
Como cualquier otra inversión importante, la inversión en un robot debe ser considerada no sólo para resolver problemas a corto plazo, sino también como un posible equipamiento para el crecimiento de la compañía, haciéndola más competitiva en su relación de costo y calidad. (Pregúntese: ¿Qué nuevo trabajo podría hacer si tuviera un robot en la empresa?)
El cálculo de la amortización dependerá de con qué se compare al robot, y la integridad de esa comparación. Si usted está comparando el robot con la labor humana, no debe considerar sólo la proporción de cada hora para el costo total de esa labor, debe incluir también: los seguros de compensación de obreros, los costos de vacaciones, otros paquetes de beneficio/producción y los costos asociados a entrevistar y entrenar a nuevos obreros para reemplazos. Usted también deberá considerar los beneficios intangibles, como la habilidad de alejar a los obreros de zonas de peligro y de trabajos que desgasten su salud en el mediano plazo. Esto se traduce en una reducción considerable de lesiones y/o enfermedades, contribuyendo así, a convertir en mas agradable el lugar de trabajo, dejando el trabajo duro al robot y manteniendo solo a los obreros experimentados.
No se engañe sólo mirando la economía que significaría en potenciales labores. En muchos casos, la amortización más significativa se da en otros aspectos poco estudiados, un robot no tiene los mismos requisitos de ventilación que los seres humanos, no necesita iluminación para realizar sus actividades.
Usted también deberá considerar al robot como un equipo que incrementará el perfeccionamiento de sus productos en virtud de su producción más uniforme. Los gerentes modernos reconocen que ellos tienen que considerar no sólo la relación de costo del producto, sino la relación productos/hora. Mientras un robot tal vez no puede hacer una tarea específica (por ejemplo, soldar) más rápido que un operador idóneo, la producción uniforme, sin descansos, es lo que se traduce en una producción total mayor por cada turno. Incluso en pequeñas fábricas un robot puede impulsar el rédito de la misma. La experiencia indica que las expectativas de amortización de entre 18 y 24 meses son razonables.
Los brazos actuales son robustos. Los robots para trabajo pesado en las aplicaciones de la producción, frecuentemente operan sobre 50.000 horas libres de mantenimientos mayores (12.5 años-hombre para un funcionamiento en 2 turnos; 8.3 años-hombre para un funcionamiento en 3 turnos). Los modelos más nuevos, construidos desde 1992 gozan de más de 70.000 horas entre reparaciones (correspondiendo a 17.5 y 11.7 años-hombre para 2 turnos y 3 turnos, respectivamente).